
La AIDS Healthcare Foundation ( AHF ), la mayor organización mundial contra el SIDA, criticó duramente hoy a las compañías farmacéuticas que trabajan en vacunas contra la COVID-19 por la casi total falta de transparencia en los ensayos clínicos de cada empresa, incluidos los contratiempos con el ensayo de la vacuna de AstraZeneca que obligaron brevemente a su suspensión la semana pasada, así como las afirmaciones de Pfizer el sábado de que podría tener una respuesta sobre si su vacuna funciona antes de finales de octubre (dentro de seis semanas y a pocos días de las elecciones presidenciales de Estados Unidos), a pesar de haber anunciado también que ampliaría su ensayo de la vacuna a 44,000 personas, frente a su objetivo anterior de 30,000.
El sábado, AstraZeneca, considerada una de las favoritas en la carrera por la vacuna, también anunció que reanudaba su ensayo de la vacuna contra la COVID-19 en el Reino Unido, tras haberlo interrumpido abruptamente a principios de la semana pasada después de que se produjera una "reacción adversa grave" en un paciente de su estudio de fase 3 en el Reino Unido, que había comenzado a finales de agosto.
Según el New York Times, “AstraZeneca no informó inicialmente que la enfermedad de un participante había detenido sus ensayos clínicos en todo el mundo. Los estudios se interrumpieron el domingo pasado, pero la noticia no se dio a conocer hasta que STAT la publicó el martes. La compañía aún no ha revelado la enfermedad del paciente que provocó la interrupción, a pesar de que sí ha hablado sobre la condición médica de otro participante que desarrolló esclerosis múltiple en julio, lo que llevó a otra breve interrupción del ensayo. Se determinó que esa enfermedad no estaba relacionada con la vacuna”.
Una persona no identificada familiarizada con el ensayo de AstraZeneca le dijo al New York Times que el paciente cuya reacción adversa grave detuvo brevemente el ensayo tenía síntomas “... consistentes con inflamación de la médula espinal, conocida como mielitis transversa. La afección se puede tratar y, por lo general, se resuelve en unos pocos meses, pero los ataques graves pueden causar discapacidades importantes”.
«La transparencia total en los ensayos de la vacuna contra la COVID-19 es esencial para la confianza pública», declaró Michael Weinstein , presidente de la AHF . «A pesar de la cultura corporativa y las posibles presiones de mercado o políticas, los líderes de estas compañías farmacéuticas deben ser transparentes en sus ensayos de vacunas. El daño a la confianza pública derivado de la falta de transparencia podría ser tan grande y duradero que afectaría gravemente la aceptación de una eventual vacuna exitosa contra la COVID-100, así como de cualquier otra vacuna posterior».











