Maarika Leppik Es trabajadora social en la Clínica Linda de AHF Estonia. Su historia es la siguiente en nuestra serie "Soy AHF", que presenta a personal, clientes y colaboradores excepcionales que hacen lo correcto para salvar vidas a diario.
Entrevistado por Diana Shpak, Punto focal de gestión del conocimiento, Oficina Europea de AHF.
“Deja que tu luz brille tan intensamente que otros puedan ver la salida de la oscuridad”.
Maarika Leppik, trabajadora social de la Clínica Linda en Narva, Estonia, compartió sus perspectivas y experiencia sobre el papel crucial del trabajo social para que los pacientes con VIH se mantengan conectados a la atención. Antes de hablar con ella, no tenía ni idea del esfuerzo que dedica cada día a ayudar a las personas con VIH en Estonia. Su dedicación y sus resultados son dignos de compartir con todos.
Después de trabajar durante muchos años en un orfanato con niños, Maarika se unió a AHF en febrero de 2021 y comenzó a trabajar en la Clínica Linda como trabajadora social, donde encontró su verdadera vocación.
Maarika es conocida por su compasión y profesionalismo. Estas cualidades la ayudan a conectar con los pacientes, lograr resultados y mantener un compromiso total con su trabajo.
Una de sus responsabilidades más importantes es asegurar que los pacientes acudan a tiempo a sus terapias y medicamentos. Registra y programa las visitas mensuales, llamando a los pacientes con antelación para saber cómo se sienten, confirmar que tengan suficiente medicación y recordarles que recojan su próximo suministro. Si no puede contactarlos por teléfono, visita personalmente a cada paciente. Los conoce a todos en persona y siempre encuentra la manera de recordarles su tratamiento.
Las visitas domiciliarias son un reto, pero vitales para monitorear la salud y brindar apoyo oportuno. Maarika elige cuidadosamente el momento de la visita, considerando las estaciones y el clima, y en ocasiones acompaña a una enfermera a pacientes con problemas de salud graves.
Ella describe este estilo de vida como "vivir con propósito", donde la plenitud proviene de ayudar a los demás. "Vivir con el corazón es la clave de la felicidad", dice Maarika con una sonrisa. "Realmente amo lo que hago".
Cree que el apoyo personalizado, la atención y la interacción regular no solo mejoran la adherencia, sino que también mejoran la calidad de vida de los pacientes. La confidencialidad es fundamental en su trabajo, ya que la confianza debe ser absoluta. Ya sea organizando discretamente la entrega de medicamentos o recordándoles amablemente a los pacientes en público, se centra en motivar la adherencia sin culpar a nadie.
Según Maarika, las cualidades más importantes de una trabajadora social son la empatía, la apertura, la confianza y la aceptación de las personas tal como son. Su trabajo no se basa en el reconocimiento, sino en dar lo mejor de sí a cada paciente. Pasarán los años, pero los pacientes siempre recordarán su dedicación, el orgullo y el amor que pone en cada acción.



